La percepción pone en evidencia al perceptor

Le propongo el siguiente ejercicio… observe la imagen que encabeza este artículo y dispóngase a describirla. ¿Qué le genera?, ¿Cómo le resulta?… ¿Es agradable o desagradable?…

Quizás algunos la definan como poseedora de un exquisito diseño, otros como muy formal y quizás no falte quien diga que le resulta desagradable por el color marrón predominante. Entonces, que surge como reflexión de todo esto… 

Podemos decir que la percepción pone en evidencia mucho más al perceptor que a lo percibido… Pero ¿Por qué decimos esto?… porque hacemos foco en aquella parte del mundo que queremos ver, y en muchas oportunidades, si no lo vemos lo inventamos.

Para algunos, una persona puede tener mal carácter, y para otros puede ser un pan de Dios. Entonces, si es así ¿qué hace que ante una misma circunstancia o ante un mismo hecho, dos o más personas vean o sientan de un modo tan diferente?…

Acontece que lo bueno o lo malo son simples interpretaciones, por lo tanto son subjetivas. Dependen del observador que cada uno es. Tenemos diferentes perspectivas acerca de un mismo hecho y esto es así porque nuestras experiencias están siendo filtradas constantemente por nuestros sistemas neurológico, como así también, por nuestras creencias y modelos mentales.

Peter Senge (En la quinta disciplina) define los modelos mentales como supuestos profundamente arraigados, generalizaciones e imágenes que influyen sobre nuestra manera de observar el mundo y, por lo tanto, también sobre nuestra manera de actuar y proceder en él.

A continuación narraré un experimento, para clarificar mejor los conceptos, que decidió llevar adelante Canon con el afán de estimular la creatividad tras el lente, mediante un proyecto que dio por llamar “THE LAB”, (ver enlace). Para ello reunieron en un escenario amplio y bien iluminado a seis fotógrafos elegidos al azar. El objetivo era que cada uno de ellos retratara a un hombre.

La premisa de los creadores del experimento fue: ¿Qué tanto influye la mirada del fotógrafo en lo que se fija a través del objetivo?

Los fotógrafos seleccionados fueron Chris Meredith, Jin Lim, Lyndal Irons, Kaet Disher-Quill, Trsitan Stefan Edouard y Franky Tsang y a todos ellos se les brindó absoluta libertad para el encuadre, luces, lente, perfil y sombras. Entre tanto el hombre a retratar era un sujeto de dos metros de estatura quien fue presentado como Michael.

Lo curioso del hecho es que a cada fotógrafo se le brindó una versión absolutamente diferente de su biografía. Al primero se lo presentaron como un ex presidiario, al segundo le dijeron que era un millonario, al tercero que era un hombre que había salvado la vida de otra persona, al cuarto se lo definieron como un pescador, al quinto como un alcohólico recuperado y al último como un vidente, capaz de leer el aura de las personas.

Al término de las respectivas sesiones, se colgaron en una cuerda las fotografías sobresalientes y allí se pudo verificar con sorpresa la respuesta a la pregunta original. Las seis perspectivas eran absolutamente contrastantes entre ellas. El mismo hombre fue retratado de seis diferentes maneras y en cada una de las fotografía el modelo reflejaba una suerte de predisposición a mostrar las características que el fotógrafo “deseaba ver”, y que en última instancia esa mirada había sido condicionada por la biografía que le habían transmitido inicialmente.

Para Canon el experimento reveló que toda fotografía nos muestra más sobre quién se encuentra detrás de la cámara que el propio objeto que esta por delante de ella.

Este experimento, como tantos otros, nos viene a demostrar que no vemos las cosas como son. Cada mirada, cada observación y cada idea que se elabora, lleva implícita una ponderación hacia el objeto observado por parte del observador y esta muy condicionado por su historia, en consecuencia, las experiencias posteriores con ese objeto en gran medida terminarán confirmando las creencias que el observador tiene instaladas en su sistema neurológico. Dicho con otras palabras, no importa como sucedan los hechos o como proceda el sujeto que tenemos delante, nuestro observador ya tiene una expectativa sobre él y en función de ella elaborará sus “conclusiones”, que generalmente, terminarán confirmando lo que ya piensa.

Ahora bien… ¿Qué es lo que constituye nuestra mirada o el observador que somos?…

Si bien, la pregunta en gran medida ya fue respondida, podemos agregar que el observador que en este momento soy está constituido por una coherencia entre el estado de ánimo en el que me encuentro, mas las conversaciones internas que surgen a partir de mis creencias y lo que puedo ver.

Si a mi alrededor solo tengo la capacidad de observar errores, es porque mi modelo mental me lleva a focalizar la atención en ello, entonces, no importa lo que el otro haga o deje de hacer, siempre le encontraré el error, el defecto, lo que le falta o lo que no hizo bien… porque ese es mi “imago” sobre esa persona, y como tal, es el filtro mediante el cual percibo el mundo que me rodea.

Esto que estamos afirmando no significa que este mal o bien, ya que nuestra naturaleza se mueve bajo esos principios. Tampoco estamos diciendo que si alguien se equivoca, no podemos hacérselo notar. Lo que estamos señalando es la importancia que tiene tomar nota de estas estructuras mentales que hoy nos configuran, para luego someterlas a un proceso de comprensión y decidir, a partir de allí, si son o no operativas para nuestro crecimiento personal.

Cuando aprendemos a distinguir y comprender nuestros modelos mentales, como así también, bajo que experiencias, creencias y paradigmas se fueron configurando, es señal de que comenzamos a “despertar”. En tal sentido, dejamos de vivir en piloto automático y de memoria. Dicho con otras palabras, salimos del juego que nos propone el EGO de “reaccionar” ante los hechos, para pasar a actuar con mayor consciencia.

Ahora bien… habiendo hecho este análisis le pregunto… ¿Que observa cuando observa?, ¿En dónde enfoca su atención?, ¿De que se informa durante el día?, ¿De qué habla habitualmente?… ¿Critica, reclama, se queja?… No se apresure a responder. Observe su entorno y obsérvese, porque se puede llegar a sorprender.

Espero le sirva para reflexionar.

Juan Carlos Lorenzo

Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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