La familia te ama, te educa y te protege… pero también te enferma.

La mirada que en general tiene la gente sobre las enfermedades es muy distante de la mirada que deposita un psicólogo social sobre ellas.

En la sociedad en general se tiene el concepto que la enfermedad es algo negativo y de la cual queremos tomar distancia cuando ésta se manifiesta, pero un psicólogo social entiende que el enfermo asumió un rol muy particular dentro del grupo primario al cual pertenece y se transformó en el portador de la mayoría de las ansiedades y conflictos que dicho grupo contiene. Expresado de otro modo diríamos que se transformó en el depositario de las ansiedades, inseguridades e incertidumbres de su estructura familiar.

Un miembro de la familia pasa a constituirse en “enfermo” no sólo cuando le es adjudicado ese rol por su familia, sino también, cuando él mismo asume el rol que le adjudican.

La adjudicación y la asunción de roles en relación con un determinado integrante del grupo familiar, tiene que ver con ciertas características constituyentes de la personalidad de ese miembro. Entendemos que es el más débil, es decir, el que menos resistencia puede oponer a la adjudicación de roles.

Pero para poder comprenderlo mejor, citaré un caso a modo de ejemplo; imaginemos una familia donde el padre tiene dificultades económicas, y tiende a culpar a su hijo menor, por los gastos exagerados que le ocasiona su escuela, los útiles, el transporte y maestra particular. Por su parte la madre, le tiene poca paciencia y lo culpa de que vive nerviosa y le pone “los pelos de punta”. La hermana, finalmente, acusa a su hermano de crearles a sus padres permanentes dificultades.

A todo esto, el hijo no puede defenderse, no sabe hacerlo, o lo hace débilmente, hasta que culmina asumiendo el rol que su grupo familiar le adjudicó. Es decir, empieza a sentirse culpable o causante de todos los males que la familia padece y lentamente va incorporando su “papel”, aún cuando realmente no ocasione los gastos que le atribuyen, ni le haga la vida imposible a su madre. A este papel de reparto familiar, se la conoce como “chivo emisario” y la particularidad que tiene, es que todo el grupo familiar, o la mayoría de sus miembros, descargan sobre ésta persona las culpas, miedos y ansiedades que los atraviesa como grupo.

“A un psicólogo social no le interesa sanar personas, sino vínculos”
Lo importante de destacar en todo esto, es que las enfermedades y/o síntomas no surgen de la nada. Cuando emergen, podemos descubrir que previamente existió un grado determinado de inseguridad que se ha instalado en el seno de lo grupal al cuales pertenece el individuo. Por eso se dice que cuando una persona se enferma o aparece el síntoma, no es solamente la persona la que está enferma, sino todo el grupo, porque hay una distribución asimétrica y disfuncional de las ansiedades, incertidumbres y miedos.

La adjudicación y asunción de roles, es determinante en este proceso. Cuando la proyección de ciertos aspectos negativos son masivos y el sujeto fracasa en todos sus intento por elaborar las ansiedades que le genera el grupo, queda paralizado y se enferma. A partir de ese momento, se completa el ciclo de elaboración de un mecanismo patológico, desencadenando un incremento de las tensiones.

Cuando al depositario de las ansiedades, (chivo emisario), le aparece el síntoma o enfermedad, asume un nuevo rol, conocido como “portavoz”. Porque, sin saberlo, nos está diciendo que las cosas no marchan bien en su grupo. Por lo tanto, no solo él está enfermo, sino todo el grupo familiar al cual pertenece.

De allí es que a un psicólogo social no le interesa curar personas, sino vínculos. De hecho, las enfermedades o patologías son medidas adaptativas que asumimos inconscientemente para poder sobrellevar la situación.

Juan Carlos Lorenzo

Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

www.pnlcbaconsultora.com   /   info@pnlcbaconsultora.com



WhatsApp chat