7 Claves para gestionar la ira

¿Cuántas veces nos hemos sentido irritados por determinados acontecimientos que ocurrieron a nuestro alrededor, frente a ciertos personajes, o bien, ante resultados que no esperábamos? La pregunta que nos podríamos hacer es; ¿Está mal enojarse? …

En cierta oportunidad escuchando a un conferencista en el teatro Quality, éste enfatizaba sobre la idea que el enojo es un claro y cabal ejemplo de una falta de inteligencia emocional por parte de esa persona, porque quien se deja llevar por la ira se sale de su eje.
Cuando escuché ese mensaje, sentí con total sinceridad, que se estaba equivocando. La naturaleza es muy sabia y si existe, es porque cumple alguna función.

Mientras escuchaba dicha conferencia mi intención fue, en más de una oportunidad, levantar la mano para hacer una consulta, pero mi mujer que estaba sentada junto a mí presenciando la conferencia, me pedía que respete al conferencista y no lo cuestione.
Un detalle a tener en cuenta es que el conferenciante era de origen judío y conociendo ciertos pasajes bíblicos, mi intención había sido preguntar qué opinaba sobre la conducta de Moisés cuando bajó del monte Sinaí y se encontró con el pueblo judío adorando al becerro de oro. 

De todos modos, quiero aclarar que esto no es una cuestión de banderías religiosas, porque del mismo modo, si hubiera sido cristiano le podría haber preguntado qué opinión podría ofrecer sobre Jesús cuando entró al templo y encontró a los mercaderes. En ambos casos, como ya sabemos, se sintieron irritados y actuaron en consecuencia.

 

 

Existen 6 emociones básicas, a saber; la Ira, el miedo, la tristeza, el asco, la sorpresa y la alegría. Luego, de la combinación o la intensidad de cada una de ellas, van derivando el resto de las emociones que podemos experimentar.

Ahora bien, ¿puede ser que la naturaleza se haya equivocado tanto que nos propuso emociones cuya función sea negativa para nuestra supervivencia?…

Obviamente que no. La naturaleza es perfecta y si se ocupó de desarrollarlas, es porque algunas funciones importantes cumplen. Si partimos, entonces, de esta premisa, jamás podríamos decir que hay emociones negativas y positivas. En todo caso podremos clasificarlas en agradables o desagradables, pero nunca en negativas o positivas.

Para poder entenderlo mejor, hagamos una comparación… Imaginemos que somos deportistas y estamos desarrollando una actividad atlética y ante un movimiento brusco o un esfuerzo extremo, sufrimos un pequeño desgarro de dos milímetros en el muslo del pie derecho. Indudablemente que sentiremos dolor ¿verdad?… ¡pues claro que sí!
Acontecimientos como estos son muy frecuentes en deportistas de alto rendimiento, tanto por el exigente entrenamiento, como por el alto grado de estrés al que se someten.

Pues bien, frente a estos hechos, algunos deportistas para no dejar de competir se infiltran y adormecen la zona afectada. Pero, ¿adivina que ocurre luego, cuando la infiltración merma su efecto? … Sabido es el caso de que en muchas oportunidades esa lesión inicial pasa a ser una lesión importante.

Entonces, ¿es negativo el dolor? … ¡¡¡POR SUPUESTO QUE NO !!! … Él nos informa que nuestro cuerpo se está exigiendo más allá de sus propios límites.

Con las emociones pasa algo similar. Jamás podríamos definir a las emociones como negativas porque LAS EMOCIONES SON DE CARÁCTER ADAPTATIVAS. Esto significa que nos preparan para actuar, decidir y elegir, frente a los eventos que se nos están dando en nuestro entorno. Nos informando que algo bueno o malo está ocurriendo a nuestro alrededor y nos permite reaccionar en consecuencia.

Imagínate por un instante que pasaría si no existiese en nosotros el miedo, ¿Cómo nos comportamos? … Indudablemente que en muchas oportunidades procederíamos de un modo temerario y hasta podríamos llevar adelante conductas que irían en contra de nuestra propia integridad física.

Por otro lado, y yendo al punto que nos convoca, podríamos preguntarnos, ¿para qué sirve la ira? … y la respuesta es muy sencilla de dar. La ira, el enfado, el enojo o como queramos denominarlo, sirve para proteger y cuidar lo que consideramos que es nuestro, o en su defecto, para reaccionar cuando algo o alguien viola nuestro esquema de creencias y valores.

Entonces, sintetizando podemos decir que “NO EXISTEN EMOCIONES NEGATIVAS” Por lo tanto, negarlas, reprimirlas o intentar apartarlas de nuestra vida a toda costa, negarían nuestra propia condición humana.

En otro orden de cosas, las emociones pueden variar su intensidad. Por ejemplo, la ira puede manifestarse desde una simple y leve irritación hasta una furia incontenible, y es allí exactamente, donde debemos aprender a controlarla y no dejar que sea ella quien nos controle a nosotros.

Como supo decir Aristóteles: “Cualquiera puede ENFADARSE, eso es algo MUY SENCILLO. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, específicamente, no resulta tan sencillo ”

En este sentido, quiero avanzar un poco más, pero antes de hacerlo te propongo lo siguiente … como has sabido llegar a estas alturas de la lectura, el significado que le atribuyo personalmente a este hecho, es que estas muy interesado en lo que te estoy proponiendo, en tal sentido, sabrás valorar lo que en la próxima entrega te estaré enviando. Es por ello que a continuación, te voy a solicitar que me envíes tu correo, haciendo click en el botos de abajo,  y a vuelta de correo te estaré entregando siete sencillas técnicas para que aprendas a controlar tu ira. Espero tu correo.

 
Un fuerte abrazo
Juan Carlos Lorenzo
 


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