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¿SE PUEDE AMAR A DOS O MÁS PERSONAS?, ¿ES ANORMAL ESO?

En la vida romántica, como así también en otras áreas, nuestra sociedad ha establecido normas de comportamiento que suponen una relación de pareja «normal», de manera que deben respetarse. Y cuando nos alejamos de esas normas la incomodidad o el enojo se hacen presente. A este conjunto de normas o reglas de comportamiento en psicología social se las denomina «marco referencial operativo». Lo concreto es que cuando se intenta abordar temas tan disruptivos como el que plantea el título a muchas personas les provoca tanto malestar que no soportan siquiera analizarlo. Por el contrario, rápidamente espetan frases punzantes, acompañadas de arrebatos emocionales. Sin embargo, es importante comprender que solo podremos avanzar si aprendemos a manejar esas emociones y nos permitimos desarrollar nuestra capacidad analítica y una buena apertura para el aprendizaje. De lo contrario nos quedaremos atorados en un mar de emociones y sin capacidad de poner en juego nuestro espíritu científico, que de niños teníamos cuando ingresamos a la edad de los ¿Por qué? Y que lamentablemente a muchos se fue apagando.

He mencionado en numerosas oportunidades que cuando se tocan creencias muy arraigadas, no solo no son fáciles de cuestionar sino también de analizar. Porque detrás de una creencia hay un basamento emocional. Por ese motivo, Albert Einstein decía: «Es más fácil desintegrar un átomo que una creencia». 

De hecho estoy convencido que a estas alturas ya algunos han desistido en continuar leyendo el presente artículo por el malestar que les provoca. En tal sentido quiero felicitarte, porque si continuas es muy probable que hayas atravesado esa primera sensación en el cuerpo, pero aún así tu espíritu científico, tu inquietud y tus interrogantes no se apagaron.

Ahora podrás comprender a que me refiero cuando digo que las creencias son ideas con un fuerte componente emocional que desencadenan mecanismos defensivos cuando son cuestionadas. De todos modos el artículo tiene otra intención que es profundizar en los interrogantes planteados al inicio. ¿Se puede amar a dos o más personas?, o en su defecto, ¿Es anormal eso?

 

LA PAREJA MONOGÁMICA ES UN CONSTRUCTO SOCIAL

Pensemos por un momento en el motivo por el que nos hacemos la pregunta inicial. Si nos preguntamos si se puede amar a dos o más personas, es porque estamos dando por hecho, (al menos tácitamente), que lo “normal” es amar solo a una.

Ahora bien… lo concreto es que partimos de esa base porque en nuestra cultura tenemos una muy fuerte presión social que nos lleva a concluir que las relaciones románticas «normales» se pueden dar solo con una persona a la vez. Pero independientemente de los códigos éticos/morales que establece la sociedad, es de destacar que no existe en nuestro diseño humano nada que establezca que solo debemos amar románticamente a una persona. Ningún aspecto de nuestra constitución biológica nos impide que podamos tener relaciones amorosas múltiples, por lo tanto, aquí estamos parados frente a una construcción social.

Esa idea de que si alguien ama a dos o más personas padece de ciertas “desviaciones afectivas” o “algún tipo de perversión”, en realidad no tiene ningún basamento científico. Insisto… es solo una cuestión cultural. Nos han programado para desarrollar y construir una sociedad monogámica. De hecho, hay otras sociedades que practicaron y siguen practicando la poligamia. Por lo tanto, considero que sería una grave falta de respeto considerar a esas sociedades “pervertidas”. Estaríamos cayendo en el etnocentrismo, que implica la creencia de que la propia raza y su correspondiente cultura es la más adecuada, importante y superior.

Habiendo dado respuesta a este primer interrogante, entonces, podemos seguir avanzando y reformular dicho interrogante:

¿Es bueno amar a dos o más personas?…

Ahora sí me parece mas adecuado el interrogante, porque nos invita a analizar el tema desde una idea más auténtica y legítima que tiene que ver con lo ético/moral y desde allí tomar conciencia en que puede ocurrir si desobedecemos ciertas reglas sociales, que consecuencias pueden surgir y llegado el caso, como tendremos que gestionarlas.

También podríamos preguntarnos: ¿Es ecológico amar románticamente a dos o más personas en esta cultura?

Cuando hago referencia a cuestiones ecológicas me estoy refiero a si es bueno para uno como así también para el entorno. En este caso con el resto de las personas que nos involucramos emocionalmente.

Y aquí la respuesta es: ¡NO! ¿Pero por qué? Pues porque, si bien nuestros sentimientos solo nos incumben a nosotros, éstos no nos obligan a comportarnos de una manera que rompen los códigos de comportamientos que nuestra cultura considera que pueden perjudicar a otros.

Es importante señalar, una vez más que, si alguien siente algo por otra persona, no está padeciendo una “anormalidad” o “es un pervertido/a”. Las emociones no se mueven dentro nuestro como los pensamientos. En donde uno puede elegir que pensar y que no. Las emociones se manifiestan, se sienten y se apoderan de nosotros. Lo malo en un sentido ético/moral sería si tuviésemos esa posibilidad de elegir lo que sentimos y aun así elegimos hacerlo mal, pero eso no ocurre de ese modo. Por lo tanto, podemos afirmar que no solo puede ser normal, sino que además, cuando ocurre no podemos evitarlo.

 

LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN

Pero entonces… ¿Qué hacemos cuando se está en una relación de pareja monogámica y se empieza a sentir algo por otra persona?

Una cosa es lo que siento y otra muy diferente es que hago con lo que siento, y es aquí donde entra en juego una vez más lo ético/moral. Cuando ello ocurre la pareja monogámica debe comunicarse y buscar en base al compromiso que hayan adoptado, las conductas más ecológicas posible.

Hay que saber diferenciar entre el enamoramiento inicial y el verdadero amor. 

En el inicio de toda relación solemos sentirnos «enamorados», pero existe mucha idealización de ambas partes. Todavía se proyecta mucho de nosotros en el otro y estamos parados en el «amor eros», que podemos decir sin temor a equivocarnos que es el más débil y frágil de los distintos tipos o estilos de amor, según los griegos. Por lo tanto, si solo nos paramos en ese estilo de amor, debemos decir que dicha relación tiene fecha de vencimiento, si no se trabaja internamente de manera mutua.

El verdadero amor surge paulatinamente y conforme la pareja se va construyendo desde los otros estilos de amor que señalan los griegos: Philia, Estorgé y Ágape. Y es aquí donde la comunicación juega un papel trascendente, que en muchas ocasiones no se da por múltiples factores, ya sean de carácter externos o internos. 

CONTINUARA…

Juan Carlos Lorenzo
Pisc. Social, Master Trainer en PNL y Coach Ontológico



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