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¿ESTAMOS CONSTRUYENDO NIÑOS FUERTES O PREPARÁNDOLOS PARA QUE ALGUIEN LOS REPARE?

Imagínate por un instante que tu hijo/a lleva entre sus manos una caja de herramientas y tu tarea consiste en ir colocando en su interior herramientas oportunas en cada etapa de su vida para que de ese modo pueda avanzar y crecer.
 
Es así que al principio le colocas un martillo para que aprenda a golpear puertas y abrirse camino. Luego le enseñas con la misma herramienta a fijar con clavos aquellas escenas, circunstancias o vínculos que merecen ser conservados. En otra oportunidad le sumas a la caja una pinza para que aprenda a tomar las oportunidades que se le irán presentando en la vida. Mas tarde aprovechas la oportunidad y le entregas un alicate, (fundamental en toda caja de herramientas), porque nos permite cortar lazos que nos detienen en el crecimiento personal, y obviamente junto con el alicate le sumas un buen destornillador para que sepa ajustar su carácter cuando las circunstancias así lo requieran. En fin… como conclusión, poco a poco, le vas proporcionando las herramientas que ira necesitando en la vida.
 
Ahora bien… ¿Qué pasaría si solo le proporcionas un martillo?…
 
Pues se me ocurre pensar que, si tu hijo solo cuenta en la caja con un martillo, cada situación a la que se tenga que enfrentar lo considerará un clavo o en su defecto andará pegando martillazos en lugares o a personas que no lo merecen. A este primer ejemplo lo podríamos comprender como una situación de abandono y desatención.
 
Pero… ¿Qué puede ocurrir si hiciéramos exactamente lo opuesto?…
 
Es decir que como producto del profundo “amor” que sentimos por él o ella, le llenamos la caja de herramientas, a tal punto que no pueda cerrar la tapa…
 
Pues sencillamente lo que ocurrirá es que esa caja le pesará tanto que jamás la podrá transportar solo/a. Necesitará siempre que alguien le ayude a soportar tanto peso. A esto lo podríamos considerar sobreprotección.
 
Como podemos ver, entonces, en ambas situaciones lo estamos incapacitando.
 
RECUERDA: ES MUCHO MÁS FÁCIL CONSTRUIR UN NIÑO FUERTE QUE REPARAR A UN ADULTO ROTO.
 

Juan Carlos Lorenzo
Pisc. Social, Master Trainer en PNL y Coach Ontológico



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