El fracaso no existe, solo existen resultados

Es muy común creer que las personas exitosas alcanzan los triunfos de manera natural y que todo lo que hacen o tocan se transforma en oro. Más sin embargo, es necesario comprender que detrás del brillo y la gloria, hay años de constancia, sudor, perseverancia, y por sobre todo, la capacidad de saber enfrentar a la adversidad.

 

Si te pones a estudiar la historia de aquellos que brillan, muy probablemente encuentres grandes derrotas en su haber. De hecho, las personas exitosas son las que más adversidades han enfrentado. En ese sentido recuerdo una frase maravillosa de Michel Jordan, considerado por los especialistas como el más grande basquetbolista de la historia de la NBA. Él decía al respecto: “He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fallado una y otra vez en mi vida y a ello se debe mi éxito.”

 

Un gran sabio dijo en cierta oportunidad “El éxito no es más que el resultado de perseverar ante la derrota.”

 

Las adversidades son las únicas formas de aprender. Quizás tengas “la mala fortuna” de que algo te salga bien al primer intento. Pero aunque puedas considerar a ello un éxito, en realidad no habrás aprendido nada. No podrás distinguir qué fue lo que hiciste bien y que es lo que podrías mejorar. Las equivocaciones nos brindan la maravillosa oportunidad de descubrir nuestros puntos débiles y las partes de las estrategias utilizadas que debemos cambiar.

 

Una pequeña anécdota que sirve para sintetizar éste concepto es aquella vivida por Thomas Edison, a quien en cierta oportunidad mientras presentaba su más afamado invento, la bombilla eléctrica, se le acercó una persona que sabiendo de las grandes dificultades que había tenido en su desarrollo, le preguntó: “¿qué se siente haber fracasado más de 9000 veces para que la bombilla prenda?” y Thomas Edison le contestó, “Yo no he fracasado 9000 veces, por el contrario, he aprendido 9000 formas en que la bombilla no funciona”.

 

En conclusión, el término fracaso es un concepto que hemos inventado para ponernos en el papel de víctimas, y en consecuencia, estancarnos en el error. Si algo no funciona debemos interpretarlo como un resultado, en tal sentido, simplemente se trata de cambiar de estrategia.

 

Frente a la adversidad en lugar de preguntarte ¿Por qué me pasa esto a mi?, o proyectar culpas en otras personas y/o circunstancias, pregúntate ¿Para qué me pasa?, ¿Qué debo aprender?, ¿Dónde está mi error o debilidad? y te aseguro que las respuestas que vayan surgiendo te irán marcando nuevos rumbos de auténtico crecimiento personal.

 

 

Juan Carlos Lorenzo

Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

 



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