¿Quién soy? o ¿Quién estoy siendo?

Era muy pequeño, apenas tenía ocho años y había un interrogante que comenzó a revolotear en mi cabeza, ¿Quién soy?, que me generaba una gran inquietudes. Hasta que un cierto día decidí trasladársela a mi padre, que por aquel entonces era estudiante de medicina. Recuerdo que al hacerle esa pregunta, ¿Quién soy?, me miró fijamente a los ojos y sorprendido me dijo:

– ¡Bueno! ¡qué interesante inquietud!…

Entre tanto yo, ansioso, esperando que evacue mi duda, completó su exposición diciéndome que era un conjunto de átomos, células, moléculas… y no se cuantas cosas más… Indudablemente que explicarle a un niño, de tan solo ocho años, algo de ese modo, era lo mismo que pedirme que comprendiera la cuadratura del círculo. En tal sentido debo confesar que su respuesta no se apartó mucho de mi ignorancia. Hoy comprendo a la distancia, que muchas veces, la gente suele ponerle rótulos difíciles a las cosas, hechos y acontecimientos, para tapar su propia ignorancia.

Lo cierto es que los años transcurrieron y la inquietud seguía presente en mí, hasta que un día conversando con una sabía persona me dijo:

– Tu interrogante esta mal formulado, no puedes preguntarte quien eres, porque nosotros vivimos en un eterno presente. En todo caso deberías pregúntate ¿quién estas siendo?…

Aprender a vivir el presente, el aquí y el ahora, y preguntarse ¿Quién estoy siendo en este preciso momento?. Fue una verdadera bisagra en mi vida. Podría decir que se transformó en “un antes y un después”, ya que me permitió comprender lo importante que es reconocerme de momento en momento.

¿¡Quién estoy siendo en este mismo momento!? escribiendo este artículo, ¿Me agrada?, ¿Qué siento?, ¿Me provoca placer o displacer?… Cuando estoy en casa… ¿¡Quién estoy siendo!?, Cuando estoy con mi pareja… ¿¡Quién estoy siendo!?…

La ontología del lenguaje nos lleva a comprender que las preguntas que nos formulamos a diario, son verdaderos filtros, que nos hacen interpretar y/o ver la vida de un modo y no de otro. Por lo tanto, la calidad de nuestras preguntas repercuten en la calidad de nuestras respuestas y determinan directamente el estilo y la calidad de nuestra vida.

Si las preguntas que nos hacemos en nuestros diálogos intrapersonales nos llevan a posicionarnos como víctimas y/o nos cargan de miedos, las respuestas no serán las mismas que si nos formulamos preguntas que nos llevan a posicionarnos como protagonistas.

Ahora yo te pregunto a ti… ¿Quién estas siendo?… ¿eres una persona plena?, ¿haces lo que te gusta?, ¿Sueles transitar por senderos propios?… Cuando estas con tu pareja… ¿¡Quién estas siendo!? recuerda que quien transita por senderos ajenos obtiene logros ajenos, y por lo tanto, no los puede disfrutar.

Entonces…

Si día a día te haces ésta pregunta y las respuestas que surgen son insatisfactorias, es tiempo de acción… porque al final del camino llegará el día en que te puedas responder aquella pregunta original… ¿Quién soy? y si a diario mientras te preguntabas, ¿Quién estoy siendo?, las respuestas no eran satisfactorias, te advierto que la respuesta final de tu propia existencia será muy dolorosa.

En tal sentido debes conquistar tu vida y con ella la misión que lleva encerrada en su vientre… ¿y sabes una cosa?… para ello no existe edad, momento ni lugar para comenzar. Asume tu responsabilidad y empieza a preguntarte adecuadamente. No dejes el curso de tu vida en el uso incorrecto de tu lenguaje.

La palabra tiene poder, somos animales lingüísticos, en tal sentido… somos lo que pensamos, estamos configurados por nuestro lenguaje, el mundo que nos rodea es el reflejo de nuestros pensamientos, con nuestros pensamientos edificamos nuestra vida. Por lo tanto, si nos interrogamos mal, la desdicha y el dolor nos perseguirá como arado al buey.

Juan Carlos Lorenzo

Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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