Prepara la tierra para que florezca la creatividad

En algún momento del pasado hace miles de millones de años no había nada, se sospecha que ni el tiempo existía, como si se tratara de una tablatura totalmente en blanco esperando a ser escrita. O quizá ni tablatura había, quien sabe, sin embargo hoy hay planetas, galaxias, estrellas, perros, árboles, colores, organismos vivos que pasaron de vivir en cavernas de piedra a crear casas, bicicletas, libros, aviones, estados, canciones, pinturas, impuestos, vinos, poesía, guerras, vacunas, smartphones, microscopios, películas,y mucho más. Hay explicaciones de porque no flotamos, porque recordamos, porque se forman tormentas, porque hay dia y noche, porque nos emocionamos, porque dejamos de existir o de porque nacemos. Pero cómo llegamos de la nada a la compleja existencia en la que estamos inmersos?. Parece que la creación es una directriz que guía al universo a un incesante proceso de cambio. Y nuestra mente no es la excepción. Desde chicos los humanos tenemos la capacidad de crear extraordinarios mundos ficticios con la imaginación, ya que nuestro cerebro es por naturaleza imaginativo, pero a medida que crecemos esa imaginación se va limitando, es probable que esto suceda por las estructuras y constructos sociales que se van incorporando en nuestra psiquis, o por nuestras vivencias que actúan como referentes para la mente sobre lo que es posible y lo que no. Quizá el desarrollo de nuestro lóbulo frontal, que es el supervisor de nuestras funciones cognitivas, también aporte a ese recorte de la imaginación, el punto es que después de determinada edad dejamos de mirar a las estrellas para crear posibles formas de vida, dejamos de imaginar que el piso es lava o de buscar formas en las nubes y la imaginación es uno de los ingredientes protagonistas de la creatividad. 

Pero la imaginación no es lo único que se necesita para ser creativo, entonces, que es la creatividad?. 

En el año 2017, charlando en un cafe con mi colega y amigo Marcos Salto surgió la idea de desarrollar un taller sobre técnicas de enseñanza basadas en los principios neurocientíficos que explican cómo aprende el cerebro. Ambos teníamos la idea latente y al plantear la posibilidad de llevarlo a cabo se transformó en una idea colectiva, comenzamos a imaginar los temas que podríamos desarrollar, las dinámicas y juegos a emplear, en un apasionante momento creativo que nos llevó a proyectarnos incluso más al futuro viajando por el país dictando el taller y brindando charlas al respecto. Cada idea que surgió esa tarde estaba acompañada de una sensación de motivación y entusiasmo que se expandía en todo el cuerpo y generaba más ideas asociadas y luego de ese momento de creación vino la decisión y el compromiso de llevarlo a cabo. El desarrollo fue un desafío de creatividad para lograr una capacitación original que impacte y resulte inolvidable para los asistentes, acompañado de otro desafío, el del rigor científico en la investigación, el contacto con profesionales de distintas áreas de la ciencia tales como, la fonoaudiologia, psicologia, biologia entre otras, con el fin de asesorarnos acerca de los procesos que llevan a fijar la información en el cerebro. Todo el desarrollo fue acompañado por momentos de imaginación o pensamiento divergente y etapas de cuestionamiento crítico, generando preguntas tales como ¿Es viable llevar a cabo esta metodología?, Si fuéramos los asistentes ¿Como nos gustaría vivenciar el taller?, ¿Es adecuado desarrollar determinados temas?, entre muchas preguntas más. También se establecieron objetivos y planes de acción, y todo lo relatado llevó a que la creación que estaba solo en nuestras mentes en aquel café se transforme en realidad. Entonces, sumó otra pregunta: En todo este proceso, ¿Donde hubo creatividad?. La respuesta es: Cada paso mencionado fue parte del proceso creativo. Porque la creatividad no es solo imaginar algo, no es solo crear ideas originales o soluciones impulsadas por el pensamiento lateral, también descrito por la frase “think outside the box”, también es necesario, para ser creativo, compromiso, dedicación, trabajo, acción, pensamiento crítico, planteamiento de objetivos y planes de acción y sobre todo, es necesario transformar en realidad lo que antes solo estaba en el mundo de las ideas.

Por eso, me gusta definir a la creatividad como un proceso que hace uso de nuestros recursos cognitivos para encontrar soluciones o alternativas que nos permitan adaptarnos a las situaciones que se nos presentan y que nos permite también transformar en realidad las ideas. 

 

Prepara la tierra para que florezca la creatividad

La primavera es sin lugar a dudas la estación más colorida, las flores reaparecen tras meses de ausencia, para adornar el paisaje y equilibrar los ciclos naturales. Pero para que ellas florezcan es necesario que el ambiente esté preparado, se requieren determinadas temperaturas, niveles de humedad, luz y características del suelo, entre tantas otras variables que crean las condiciones necesarias para su nacimiento.

Con la creatividad sucede lo mismo, se necesita reunir ciertas características o condiciones para que florezca. A continuación describiré 5 factores a tener en cuenta para preparar la tierra de esa creatividad.

 

1- Relajación:

 

Permítete momentos de relajación o dispersión, y no necesariamente tiene que ser, aunque sea de excelente ayuda, la meditación, el silencio absoluto o acostarse a hacer nada. Salir a caminar, hacer actividad física, o cualquier actividad que te distraiga y disfrutes baja la actividad del neocórtex y así pueden hacerse conscientes las asociaciones de ideas, procesos o conceptos que se realizan a nivel subconsciente, que quizá a simple vista no tengan relación, pero esa actividad asociativa termina generando las ideas originales y “creativas”, que no emergen a la superficie cuando el neocórtex está dominando la actividad. 

Cuantas grandes ideas o soluciones surgieron durante un baño, durante unas vacaciones en la playa o al despertar por la mañana. Darte tiempo para relajarte permitirá a tu mente divagar y aquietar la tendencia lógica y estructurada para conseguir ese momento Eureka o como lo llaman en las neurociencias, Insight.

 

2- Romper hábitos:

 

Nuestro cerebro está diseñado para ahorrar energía y utilizar las conexiones neuronales que muestran patrones de activación regulares, esto nos pone en un modo automático generando los mismos Outputs o respuestas debido a que nos mantenemos siempre en la misma perspectiva del mundo con los mismo estímulos, que si bien, es necesario para nuestro cerebro, limita la generación de ideas disruptivas, fuera de lo común, por ende, ante determinadas situaciones procedemos siempre de la misma manera.

Una excelente forma de alimentar la creatividad es cambiar la perspectiva para que los estímulos exteriores cambien y se asocien a nuestros procesos mentales de manera diferente, para así, crear conexiones fuera de lo común entre nuestras ideas, conceptos o vivencias.

Cambiar las rutas de tránsito a casa, trabajo, facultad nos saca del modo default, hacer actividades nuevas y fuera de nuestra zona de confort, conocer locaciones nuevas o personas diferentes entre muchas más opciones, estimulan la generación de nuevas y originales ideas.

Por otra parte, salir de la rutina acostumbra a nuestro sistema neurológico a tomar riesgos y a innovar en la vida cotidiana, perdiendo así, el miedo a lo diferente y abriendo paso a nuevas formas de pensar y actuar.

 

3- Anota tus ideas:

 

Quizá no somos conscientes de la cantidad de buenas ideas que surgen a diario y que a los segundos olvidamos. Estanislao Bachrach en su libro Ágilmente habla de la importancia de predisponerse a anotar las ideas que surjan en esos momentos creativos, y generar bancos de ideas, esto aumenta la posibilidad de tener grandes Insight, que cambien nuestras vidas. Para ello puedes destinar una libreta, cuaderno o el mismo Smartphone, donde volcaras esos Eurekas que después puedes clasificar para mantener el enfoque.

El hecho de escribir las ideas o “ver esos pensamientos” fuera de tu mente da una recompensa tangible para a tu cerebro, y esto te motivara a que sigas generando respuestas diferentes a las situaciones del dia a dia. Y no solo eso, de esta manera también le estás dando valor a tu creatividad, generando en consecuencia, grandes soluciones o caminos alternativos.

 

4- No juzgar las ideas:

 

Si queremos encontrar razones para no hacer algo encontraremos cientos, tenemos el “no se puede” en la punta de la lengua, no hemos sido educados para permitirnos soñar y buscar caminos que nos lleven a esos sueños. Este observador crítico que aparece cuando surgen nuevas ideas frena el proceso creativo y te lleva a las formas conocidas y seguras a las cuales estamos acostumbrados. Por eso, juzgar una idea en su nacimiento apaga el fuego y baja la confianza en nuestra creatividad. 

En la etapa de gestación de una idea no te apresures a emitir un juicio de valor, trata de apagar ese observador crítico, ya habrá un momento para analizarla de forma crítica. No te pongas a prueba, simplemente deja crecer la idea, dale rienda suelta.

Ese momento de creatividad no debe ser limitado, una vez que la idea haya tomado dimensión, la hayas anotado para darle forma, y cuando creas que se gestó lo suficiente, recién en ese punto es el momento de que te preguntes si la idea es funcional, si necesita ser refinada, si es acorde a lo que necesitas o si debe ser descartada, aprender a soltar una idea que no es la adecuada abre la posibilidad de encontrar una mejor, pero no te apresures.

 En la década del 70 Bill Gates imaginó que las computadoras podrían llegar a cada casa, imaginó un mundo donde estas eran parte de la vida cotidiana de las personas, ya no solo eran utilizadas en la ciencia, en el ejército o en la aviación. Cuando planteó la idea nadie creyó que fuera posible, sin embargo hoy estamos transitando esa realidad que él soñó.

 

5- El para qué y la acción:

 

El mundo cotidiano actual se mueve a un ritmo vertiginoso, nos exige ciertas habilidades cognitivas que hace 100 años no eran tan esenciales. La revolución industrial instaló en lo profundo de las culturas las estructuras de la producción en masa, que requiere de procedimientos y métodos rígidos que incluso llegaron a guiar al sistema educativo. Pero hoy, habilidades como el pensamiento lateral, la flexibilidad cognitiva o la flexibilidad para afrontar el cambio son fundamentales, en pos del logro de objetivos exigidos por el entorno. Para ello, debemos aprender a administrar recursos como la energía del pensamiento y el tiempo dedicados al proceso creativo, estableciendo prioridades y determinando el “para qué” de nuestras ideas. Propongo hacernos preguntas tales como ¿Esta idea atiende mis necesidades prioritarias?, ¿Tiene sentido seguir buscando opciones a esta situación?, ¿Es oportuno ejecutar esta idea en este momento de mi vida?, ¿Donde debo poner mi creatividad para obtener los resultados que espero?.

La creatividad no es un recurso gratuito, los estudios demuestran que el proceso creativo tiene un gasto energético muy alto, por ende, administrar este recurso llevará a crear ideas y alternativas cada vez más acertadas. 

Y por último, manos a la obra!. Es necesario que tomes acción, es necesario que seas perseverante y persistente para transformar en realidad tus ideas, de esta manera verás la recompensa por salir del modo default para transformarte en una persona creativa. De lo contrario, quedarte solo en el mundo de las ideas será un gasto de recursos que  terminará por apagar la llama de la creatividad.

Agustín Placenza

Coach en PNL

 

 

 

Fuentes consultadas:

  • Libro “Agilmente” Estanislao Bachrach
  • Neurociencia de las capacidades y los procesos cognitivos


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