Las consecuencias de pensar mal.

En la Universidad de Leicester, Reino Unido, se ha calculado la cantidad de energía que consume el proceso de pensamiento. En ese sentido se descubrió que el cerebro humano gasta alrededor del 20 % de la energía que consumimos para pensar.

No obstante, los valores señalados son en promedio, ya que el gasto energético durante las 24 horas, varía según el género, el estilo de vida y el peso corporal.

Dichos estudios arrojaron que los hombres gastan desde 2.000 y hasta 3.000 calorías para pensar, en tanto que las mujeres, entre 1.600 y 2400 calorías.

Por su parte, el consumo de energía oscila en un rango de 78 a 145 vatios.

Interesante ¿Verdad?

Pero como siempre suelo señalar… la pregunta que me hago es… ¿Con qué sentido o intención utilizamos toda esa energía potencial?… ¿Para hablarnos mal?… ¿Para criticar o burlarse del prójimo?… ¿Para discutir?… ¿Para llevar y traer chismes?…

Tengamoslo muy en cuenta, porque si es así, hasta lo podemos cuantificar.

Si el 20% de lo que gastamos en alimentos, lo utilizamos para pensar en cosas improductivas o nos hacen daño psicológica y emocionalmente. Traduciéndolo a números sería así: Por cada $ 1000 que gastamos en alimentos, $ 200 están destinados a la auto intoxicación por pensamiento.

En conclusión, ahora ya lo saben… Pensar mal, además de las consecuencias que trae aparejada, tiene su costo. Dicho en otras palabras… ¿cuánta plata gastamos diariamente en pensar mal?

Creo que si la idea del pensamiento positivo no termina de convencer filosóficamente hablando, al menos merece ser considerado en términos económicos ¿verdad?… Se los dejo para que lo piensen.

Juan Carlos Lorenzo

Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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