La historia del capitán y su acorazado de guerra

El mar estaba muy picado hacía varios días. La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado recomendó a su tripulación permanecer alerta.

– Por favor informe inmediatamente de cualquier novedad. -ordenó con seguridad el capitán a su segundo-.

Tan pronto oscureció, uno de los marinos anunció:

– Atención, una luz está brillando hacia el norte.

– ¿Se está moviendo o está quieta? -preguntó el capitán. – ¡Se está moviendo! -respondió el segundo.

El capitán llamó al encargado de las señales y  le dijo:

– Avísele a esa embarcación que vire 20 grados hacia el este.

Como no hubo respuesta y la luz seguía acercándose el capitán decidió encargarse personalmente de la situación.

– Atención, atención. Habla el capitán de este acorazado. Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos contra ustedes. ¡Háganlo ahora! -Insistió el capitán con firmeza.

Entonces una voz tranquila y segura le respondió:

-Aquí habla el marinero Pérez. Acorazado, cambie usted su rumbo 20 grados hacia el este.

Al oír esto el capitán, ya salido de sus casillas y casi gritando, dijo:

– Por última vez marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente 20 grados hacia el este.

Y la respuesta que recibió fue:

-Yo soy el encargado del faro. Es usted es el que debe cambiar el curso, si no lo hace tendrá un accidente fatal.

 

MORALEJA:

A veces queremos que los demás cambien y hasta los amenazamos con estrellarnos si no lo hacen. Más sin embargo es más fácil que tú cambies. Tú diriges tu barco. Ve a donde tú quieras y como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir los caminos. Obrando de esta forma puedes evitar grandes colisiones.

 

Juan Carlos Lorenzo

Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

 



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