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ENCUENTRO ENTRE DOS GRANDES AMIGOS

Yo # 1: – ¿Te acuerdas de esta foto Juanca?
 
Yo # 2: – ¡Si! Absolutamente. ¡Que hermoso recuerdo! Aún lo tengo en mi memoria con lujos de detalles. Resulta que mi papá era simpatizante de Independiente, así que me compró todo el equipo y cuando me lo regaló me dijo «quieres que te saque una foto», (sus ojos brillaban), y yo entusiasmado le dije «¡si si papá!». Así que fui corriendo al dormitorio para ponerme el equipo y cuando salí vestido de «jugador de futbol», con mi querido viejo fuimos a la vereda de casa, el tomó su cámara y me pidió que agarre la pelota de goma que tenía, (no había plata para una de cuero), y finalmente me dijo «arrodíllate como lo hacen los jugadores». Lo cierto es que con todo el entusiasmo del mundo de ambas partes me sacó esa foto, que quedó eternizada con esta imagen. Fue en la vereda de mi casa en Barrio Marina, Bs. As. Mi viejo tenía mucho entusiasmo en ese momento… vaya a saber uno que proyectaba en mi.
 
Yo # 1: – ¿Y quizás quería que fueses jugador de futbol?
 
Yo # 2: – Es muy probable, porque luego me probó en varios clubes.
 
Yo # 1: – ¡Ah sí!… cuéntame, ¿Cómo fue eso?
 
Yo # 2: – Ocurre que mi viejo fue jugador de futbol… de hecho jugo en San Lorenzo de Almagro hasta que en un partido de reserva frente a Banfield se rompió los meniscos. Por aquel entonces una lesión de esa naturaleza no era tan sencilla de solucionar como ahora, así que tuvo que dejar de jugar al futbol y quizás esa frustración la pudo proyectar en mi queriendo que siga sus pasos. Me hacía jugar en el mismo puesto donde él jugó, aunque a mi me gustaba ser arquero. Según me dijeron, el viejo era muy bueno como lateral derecho. Jugaba de 4.
 
Yo # 1: – Bueno, pero continúa. ¿Te probaste en algún club de futbol?
 
Yo # 2: – Me probé en River y en San Lorenzo pero no quedé. Luego fui a All Boys en el bajo Flores y ahí si les gustó como jugué. Me acuerdo que ese día lo di todo. Me esforcé muchísimo. Corrí todas las pelotas… claro estaba mi viejo mirando de afuera y no quería volver a fallarle…
 
Yo # 1: Y al final del encuentro. ¡¿Qué pasó?!..
 
Yo # 2: ¡¡¡Wooowwww!!! el entrenador me eligió. ¡Había quedado!
 
Yo # 1: – ¡Qué bueno!, sigue contando que me interesa…
 
Yo # 2: – Si pero la vida te pone a prueba. Al poco tiempo mis padres atravesaron una etapa económica muy mala. Yo diría caótica. Donde lo perdimos todo. Literalmente nos fundimos. Perdimos la casa, el auto… y ya no tenían ni tiempo, ni plata para llevarme al club. Les embargaron todos los bienes porque no pudieron hacer frente a un crédito que habían sacado…
 
Yo # 1: Bueno, bueno, (interrumpe)… pero no me vengas a contar tus derrotas poniéndote en papel de víctima. ¿Qué aprendizaje pudiste sacar de ese revés?
 
Yo # 2: – ¡Que duro que eres Juanca!… ¡que poco empático! No siempre se puede estar «pun para arriba». Hay momentos que la vida te pone de rodillas y no te deja levantar.
 
(Silencio)…
 
Yo # 2: – Si hoy lo miro a la distancia creo que el aprendizaje más importante que pude sacar de ese momento es que no todo en la vida te va a salir como tu quieres. Que hay muchos factores que intervienen para que algo se concrete y que no todos dependen de mí. También aprendí que aunque eso sea así, yo tengo que entregarme con pasión para conquistar mis sueños… darlo todo. Y si aún así no lo consigo, me podré quedar tranquilo con mi consciencia que me esforcé al máximo. Y que en definitiva es eso lo que importa… estar tranquilo con mi consciencia. Creo que en definitiva a mi papá no le fallé… creo que él al final habrá sabido reconocer mi esfuerzo.
 
Yo # 1: Seguro que sí. Gracias… ¿Me permites darte un fuerte abrazo mi querido amigo?
 
Yo # 2: ¡Claro que si!… Yo también lo necesito de ti.
 
 
(En honor a mi querido «viejo»)

Juan Carlos Lorenzo
Pisc. Social, Master Trainer en PNL y Coach Ontológico



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