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“PREFIERO SER UN HOMBRE COMPLETO, A SER UN HOMBRE BUENO”

Frase enigmática si las hay que le pertenece al reconocido psiquiatra Carl Gustav Jung.
 
Al leerla, quizás en un principio puede causarnos algo de confusión, pero desde mi muy humilde punto de vista, no solo entraña un gran significado, sino además, mucha sabiduría, porque hace referencia a “Las Sombras” que en definitiva constituyen ciertas características de nuestra personalidad y que no son socialmente aceptables. En consecuencia tendemos a ocultarlas, aparentando ser “buenas personas” y de ese modo “encajar” en la sociedad.
Ahora bien… ¿Qué entiendes tú por ser una buena persona?…
 
Desde mi particular perspectiva, creo que una “buena persona” sería alguien que no solo respeta ciertos valores éticos, sino además, construye su vida en base a ellos; Por ejemplo, el respeto, la dignidad, la solidaridad, el amor, la libertad, etc. Pero, ¿qué ocurre con “nuestras sombras”? Porque en el mundo en que vivimos en muchas ocaciones “nuestras sombras son invocadas”…
 
¿Acaso es correcto reprimirlas?… y en todo caso si lo hacemos, ¿Qué consecuencias trae aparejado hacerlo?
Nada existe por azar. Todo tiene una razón de ser y si deseamos vivir equilibradamente, es necesario darles el espacio adecuado a nuestras sombras para escucharlas y aprender de ellas.
 
Estoy convencido que esas corrientes seudopsicológicas que nos invitan a interpretar el mundo desde el infantilismo que todos nuestros actos deben ser expresados desde el amor y sintiéndo paz en el corazón, no nos lleva a buen puerto.
 
Podría citar cientos de ejemplos al respecto, pero para no ser redundante, tomaré uno muy referente y en base a ello preguntaré… ¡¿Cuándo Jesús hecho a los mercaderes del templo, lo hizo sintiendo paz en el corazón?! o en su defecto ¡¿experimentaba gozo, placer y amor hacia ellos?!…
 
Aprender a poner límites permite protegernos. Esas creencias erróneas de que para ser una buena persona hay que “dar hasta que nos duela” o “permitir toda clase de cosas” solo nos llevará a la autodestrucción.
Creo que la vida no se trata de “dar hasta que nos duela” y soportar lo indecible. Hay que empezar a sacudirnos e ir limpiándonos de ese tipo de creencias autodestructivas.
 
En mis sesiones he tratado muchos casos de “buenas personas” que repetidamente soportaban abusos, decepciones, engaños, manipulaciones y luego se preguntaban ¿Por qué me pasa ésto a mí una y otra vez?
La diferencia entre un hombre completo y un “hombre bueno” es que el primero sabe poner límites.
 
Hay momentos en los cuales también tenemos que permitirnos saber decir “NO”, más allá de lo que puedan opinar los otros. Porque nuestro foco no debe estar centrado en aparentar ser algo que no soy, sino en mantener mi equilibrio.
 
Saber descifrar la sabiduría escondida que subyace en lo aparente de nuestras sombras, evita que nos transformemos en nuestro propio verdugo. Esto que estoy planteando no nos hace ni más buenos, ni más malos, pero si nos permite ser más auténticos.
 
Que pases un hermoso dìa.
 
 

Juan Carlos Lorenzo

Arquitecto, Psicólogo Social
Master Trainer en PNL & Coach Ontológico

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