¿Es cierto que el saber no ocupa lugar?

Durante décadas nos dijeron que “el saber no ocupa lugar”, ¿pero será cierto eso?
Hoy estamos viviendo una verdadera revolución científica y tecnológica que en muchos casos echa por tierra numerosos paradigmas sobre los cuales hemos sido educados y eso requiere de nuestra parte una re-adaptación permanente, lo cual es un verdadero desafío.
¿Pero en verdad, el saber no ocupa lugar?…
Numerosas investigaciones han demostrado que el saber sí ocupa lugar. Y a tal punto eso es así, que nuestro cerebro realiza numerosas actividades de limpieza y borrado de recuerdos que no solemos utilizar, con el objetivo de establecer nuevos espacios de almacenamiento para los conocimientos que vamos incorporando.
¿Pero como lo hace?…
Conforme nosotros desarrollamos distintas tareas, nuestras celular nerviosas se van conectando haciendo sinapsis, las cuales permiten que a través de ellas viajen los neurotransmisores. Es así que cuanto más repetimos una acción más conexiones sinápticas se van desarrollando, permitiéndonos un mejor desempeño. De este modo se van configurando, poco a poco, lo que se conoce como “callos neurológicos” y nuestra masa encefálica se va modificando conforme al uso que damos.
Seguro habrás notado que si tomas un instrumento o intentas aprender un idioma, cuanto más lo practiques, mejor lo haces ¿verdad?… pues bien, lo que estas provocando en tu cerebro es que circule un mayor flujo de neurotrasmisores y para que es pase es necesario un mayor número de conexiones sinápticas.
Pero por otro lado, ¿qué pasa cuando dejamos de practicar o hacer algo durante períodos prolongados?
Precisamente nuestro cerebro es tan maravilloso que detecta que ciertos neurotransmisores dejan de circulas en determinadas conexiones sinápticas, entonces, poco a poco, comienzan a separarse. Pero para que todo este proceso de aprendizaje y olvido ocurra, es necesaria la existencia de un grupo de células conocidas como “gliales” y “microgliales”. Las primeras realizan la tarea maravillosa de acelerar el flujo de los neurotransmisores. De este modo permite que las actividades que llevamos adelante, cada vez, se desarrollen con mayor destreza. En tanto que las células microgliales se ocupan de ir separando aquellas conexiones que han quedado en desuso, con el objetivo de ir “haciendo” espacio para almacenar nuevos conocimientos.
Todo este proceso en gran medida se lleva adelante durante el momento en que dormimos. Tanto el barrido de viejas conexiones, como el armado de nuevas conexión. Es por todo esto que es muy importante brindarle a nuestro cerebro su merecido descanso de 8 horas diarias.
Quizás en alguna oportunidad habrás experimentado que en determinado momento del día te sientes “embotado” y ya nada te entra, entonces lo dejas y te vas a descansar para continuarlo al día siguiente. Luego, cuando te levantas, no solo te sientes mejor, sino que además “varias fichas te cayeron” y lo que antes no podías comprender, ahora todo te resulta muy claro y comprensible. Pues bien, lo que ha ocurrido, es que mientras dormías, tus células gliales y microgliales se ocuparon de hacer su trabajo de barrido y conexión nueva.
Ahora bien, aquí debemos hacer un apartado muy importante, porque si ya las neurociencias nos están demostrando que nuestro cerebro se adapta para lograr hacer las cosas con excelencia liberando espacios, y el armado de nuevos circuitos neurológicos, la pregunta que nos debemos hacer es, ¿en que me estoy preparando para hacer las cosas con excelencia?
Si me quejo todo el día. Si ando de mal humor y enfoco mi atención, a diario, en discutir y encontrar el error el defecto o lo que falta… ¿Qué hará tu cerebro para responder a esa necesidad?… Indudablemente que adaptará la forma fisiológica para que experimentes una y otra vez eso que buscas… y que “tanto te gusta experimentar”. En conclusión lo harás con mucha excelencia.
Piensa con más consciencia, observa cuantas cosas bellas y hermosas te rodean, se agradecido y verás como tu sistema neurológico también tendrá la capacidad de adaptarse para que seas excelente en ello, con todas las consecuencias que cada acción trae aparejada.
De todas formas, tanto en un caso como en el otro, las consecuencias no se dejaran esperar, ya que el exterior es el reflejo de tu interior. Y ahora ya sabes, con todo lo expresado, que la similitud no solo es psicológica, sino también neurológica.
El universo que te rodea siempre te estará espejando una y otra vez. Ahora las neurociencias también lo afirman. De manera que si eres discutidor, peleador y te gusta andar “con el facón en la cintura”, el universo te “obsequiará” todas las circunstancias necesarias para que encuentres lo que buscas.
Si eres competitivo con tu pareja y dedicas mucho tiempo a estudiar como lo o la vas a vencer o someter… ¿adivina que hará tu cerebro y que obtendrás como resultado?
Para aprovechar este conocimiento, entonces, como sabía decir Napoleon Hill, “Piensa en lo que quieres y olvídate de lo que no quieres”
Así que ya lo sabes… ya no puedes argumentar que no lo sabías. Tú decides que vida quieres vivir.
Un saludo especial.
Juan Carlos Lorenzo
Psicólogo Social, Master Trainer en PNL, Coach Ontológico Profesional